PLAZA SUMERGIDA

Reales Atarazanas de Sevilla




El espacio interior de Atarazanas se inscribe dentro de la tradición arquitectónica de las ciudades islámicas, cuyo interés prioritario radica en el espacio interior oculto en contraposición con el exterior. El concepto de esta arquitectura sumergida parte de la idea de proteger al ciudadano de las inclemencias del exterior y supone un tipo de urbanismo en el que los espacios públicos cubiertos se entrelazan con las calles de la ciudad ampliando sus límites. Es como si la ciudad quedara reducida a un único edificio de escalas múltiples con calles y plazas en su interior.


El espacio abovedado de Atarazanas recuerda algunos lugares míticos de esta tradición, como el Gran Bazar de Estambul o el de Alepo, e interpretado en claves de contemporaneidad podría asumir el papel de un nuevo escenario urbano: público, libre y abierto, fácilmente adaptable al cambio y a la ocupación, que funcionara como un activo de acontecimientos y de experiencias de la cultura popular y de la llamada cultura universal contemporánea.


La denominación de este espacio como plaza sumergida multiactiva es adecuada por cuanto sintetiza la intención de convertir Atarazanas en espacio para la cultura contemporánea con las posibilidades urbanas que atesora esta histórica construcción. El resultado es un nuevo paisaje de esparcimiento para la ciudad, libre de toda nostalgia, que manifiesta su vitalidad a través de la actividad y de las personas. Puede ser un lugar expositivo, de nuevos proyectos artísticos o de participación ciudadana, una extensión de las actividades comerciales y ociosas que tan frecuentemente tienen lugar en los espacios públicos de Sevilla; un jardín de naranjos con olor a azahar en primavera, o sencillamente un lugar fresco y de penumbra en el verano.



PATIO DEL AGUA


La relación de Atarazanas y el río como referente histórico se traduce en la apertura de una dársena de agua sobre un jardín próximo a Atarazanas que define el espacio de recepción e ingreso al nuevo museo y a la ciudad. El nuevo patio interior de agua recuerda los terrenos inundados históricamente por el río en esta misma zona del Arenal, y representa metafóricamente la idea de un lugar abierto al intercambio de ideas con el exterior. Por otra parte, aunque la relación entre arquitectura y agua ha ido desapareciendo progresivamente en el paisaje de la ciudad, aún puede encontrarse en algunos lugares como en la Plaza de España y en la isla de agua en terrenos de la Cartuja, que muestran la estrecha relación que Sevilla ha mantenido siempre con el río.


El nuevo patio de agua es una interpretación sobre el vacío urbano que recuerda las tradicionales casas patio sevillanas en las que el suelo interior de tierra o de piedra se ha sustituido por agua y plataformas de naranjos, y aspira a convertirse con el tiempo en un referente urbano como el Patio de los Naranjos de la Catedral o los patios domésticos del barrio de Santa Cruz. Con la intención de que este espacio sea frecuentado por turistas y habitantes de Sevilla se ha dispuesto una rampa en uno de los laterales abiertos del patio que conduce a una parada de barcos-taxi junto al agua. La dársena en ciertas épocas del año, podrá convertirse también en un espacio escénico para espectáculos visibles desde la ciudad.


El agua del patio actúa como un espejo urbano en el que las ondulaciones y los reflejos del sol animarán este gran vestíbulo urbano. De noche, por el contrario, reflejará la luz que salga de su interior. El movimiento del agua se realizará mediante un sistema lento de recirculación, de manera que en las salas perimetrales del patio el visitante percibirá el sonido y los efectos de luz sobre la arquitectura, como si de un espectáculo más se tratase.


El extremo de la dársena está cubierto por un techo suspendido a 10m de altura que proporciona sombra durante el verano. Este espacio protegido a modo de un gran hall urbano de ingreso da paso a una galería en rampa que nos conduce hasta la plaza sumergida situada bajo el espacio abovedado de Atarazanas.



ESPACIOS EXPOSITIVOS / PROGRAMA


La propuesta ofrece una gran variedad de experiencias espaciales si se tiene en cuenta que el arte contemporáneo abarca distintos tipos de creación. El carácter de los espacios expositivos es por esta razón muy diferente. En el río y en el patio del agua, por ejemplo, podrán llevarse a cabo acciones artísticas o espectáculos de una amplia convocatoria pública, que pueden ser visibles desde los puentes o desde el paseo que discurre junto al agua. Incluso es posible que este espacio se vea cada cierto tiempo manipulado por un artista invitado, como sucede con el univeler series en la gran sala de turbinas de la Tate en la que el espacio se cede a un artista.


El espacio expositivo de la plaza sumergida puede ser adaptado según necesidad. El visitante se enfrenta a una serie infinita de perspectivas cambiantes que conectan la experiencia interna del espacio con la obra que se muestra. Este sistema espacial indefinido y múltiple sugiere una expansión y unos recorridos en contraste con la organización rectilínea y centrada que dictan los movimientos del visitante en las naves superiores. La dinámica expresiva con la escalera, las rampas mecánicas y los arcos, ofrece una visión abierta e interactiva, permitiendo que el visitante elija su propio recorrido. A diferencia de lo que ocurre con un movimiento jerárquico, secuenciado y ordenado, esta circulación indefinida y aparentemente casual provoca momentos de pausa, de reflexión y descubrimiento. Las obras plásticas, como las actividades podrán disponerse siguiendo esta idea de líneas de movimiento o secuencias, estableciendo una relación entre el espacio arquitectónico y la obra artística expuesta.


El concepto de espacio abierto también posibilita que la plaza sumergida se utilice como un foro flexible para realizar actuaciones musicales, representaciones de danza, teatro o seminarios; incluso puede simultanear diferentes actividades dentro del mismo lugar, independizadas mediante cortinas ligeras que dejen entrever las actividades. La vista abierta al interior de estos escenarios, invitará al visitante que atraviese la plaza sumergida a participar en ellas.


Las naves superiores, constituyen un silencioso y efectivo telón de fondo para las exposiciones de arte según formatos más convencionales. La estructura de naves rectangulares favorece un recorrido lineal y secuenciado entre las obras de arte, lo que nos conduce a un movimiento silencioso.




ESPACIO PARA LA CULTURA CONTEMPORÁNEA


La propuesta subraya la relación histórica de Sevilla con el Nuevo Mundo, representado a través del río Guadalquivir, ahora, simbólicamente, un lugar para el arte y el conocimiento.


La discusión acerca de la naturaleza de la cultura contemporánea alcanza cuestiones derivadas del cruce entre lo local y lo universal. En estas condiciones resulta paradójico identificarla con unas coordenadas físicas concretas, un espacio arquitectónico o un edificio. La idea de lugar surge precisamente del campo de la investigación y abarca el espacio virtual de la producción -el no lugar-, junto a la idea de un espacio físico articulado a la idea de infraestructura, como es el río, un lugar carente de forma concreta. Entendemos que un espacio de este tipo está asociado al concepto de ciudad difusa, fragmentada, y se localiza en territorios de diferente naturaleza. La propuesta se hace con esta intención, con la esperanza de confirmar que la arquitectura, el arte y la cultura popular no son categorías separadas sino partes integrantes de la ciudad y de cada uno de nosotros.



PROPUESTA


Las transformaciones urbanísticas del barrio del Arenal han encerrado progresivamente Atarazanas en el interior de la ciudad, entre calles y arquitecturas sin interés. El resultado es un edificio que actualmente pasa desapercibido para el sevillano y el turista que visita la ciudad. Si Atarazanas aspira a convertirse en un referente cultural se hace necesario recuperar su presencia urbana con soluciones que liberen esta arquitectura de su condición de objeto aislado e impenetrable.


Volver a plantear la conexión histórica entre Atarazanas y el río puede ser una manera simbólica de restituir la relevancia del edificio que adquiere así una posición destacada en la ciudad. La nueva relación se traduce en la apertura de una dársena de agua sobre un jardín próximo que define el espacio de recepción e ingreso al nuevo museo y a la ciudad. El nuevo patio interior de agua recuerda los terrenos inundados históricamente por el río en esta misma zona del Arenal, y representa metafóricamente la idea de un lugar abierto al intercambio de ideas con el exterior. Por otra parte, aunque la relación entre arquitectura y agua ha ido desapareciendo progresivamente en el paisaje de la ciudad, aún puede encontrarse en algunos lugares como en la Plaza de España y en la isla de agua en terrenos de la Cartuja.


El nuevo patio del agua es una interpretación sobre el vacío urbano que recuerda las tradicionales casas patio sevillanas en las que el suelo interior de tierra o de piedra se ha sustituido por agua y plataformas de naranjos, y aspira a convertirse con el tiempo en un referente urbano como el Patio de los Naranjos de la Catedral o los patios domésticos del barrio de Santa Cruz. Con la intención de que este espacio sea frecuentado se ha dispuesto una rampa en uno de sus lados que conduce a una parada de barcos-taxi junto al agua. La dársena podrá convertirse en ciertas épocas del año, en un espacio escénico para espectáculos visibles desde la ciudad.


La propuesta se amplía con la ocupación de los espacios interiores de Atarazanas con actividades temporales y espectáculos de gran afluencia y convocatoria, a modo de una plaza cubierta para la ciudad (plaza sumergida), como sucede con el gran bazar de Estambul, con numerosas calles y accesos. Las naves situadas en el nivel superior albergarán salas de exposición, biblioteca interactiva y el club “Amigos de Atarazanas”. Para propiciar la entrada de público la cafetería se dispone junto a la calle, y en la cubierta, un restaurante-mirador sobre la Catedral descubrirá el nuevo paisaje al visitante. Esta terraza es como una topografía con agua y arbolado que controla la entrada de luz tamizada al interior del espacio principal de Atarazanas y alberga en su interior las instalaciones del edificio.


Con intención de fomentar la relación con el casco histórico y el río se ha ideado un sistema de ocupación temporal (SOT) con el que se subvertirán ciertos espacios públicos de la ciudad y se ocuparán arquitecturas abandonadas. El SOT podrá utilizarse como alojamiento temporal, taller para actividades, lugar de exposición, publicidad, o sencillamente un objeto entregado a la ciudad para ser manipulado.



ACCESOS


Uno de los objetivos de la propuesta consiste en buscar soluciones más flexibles que deshagan la idea de fachada principal con un único acceso tal y como sucede en la actualidad. Por esta razón se propone la entrada al espacio interior de Atarazanas desde diferentes puntos y lugares de la ciudad, como si de una plaza pública se tratara. Los accesos pueden hacerse siguiendo itinerarios variados: cruzando el patio del agua si se viene en barco desde el río, por el patio de naranjos desde el Hospital de la Caridad, a través de una casa de paso junto a la muralla o paseando por el nuevo jardín de la calle Temprado...



CALLES CUBIERTAS


Tradicionalmente las ciudades mediterráneas cubren sus calles durante el verano con toldos o maderas para protegerse del sol, convirtiéndolas en espacios interiores tamizadas por la penumbra de la luz.



CUBIERTAS DE ATARAZANAS


La escasa calidad de la cubrición del cuerpo superior de las naves de Atarazanas contrasta con las magníficas bóvedas y arcos de ladrillo que cubren el espacio principal. Las numerosas transformaciones que han sufrido las cubiertas a lo largo de la historia han dado lugar a una estructura de cubrición heterogénea con soluciones y materiales muy diferentes (madera, acero y hormigón). Las cubiertas actuales son fruto de  intervenciones recientes realizadas en los siglos XIX y XX, y a pesar de esto presentan un estado avanzado de deterioro, de manera que en algunos casos están siendo sustituidas por otras provisionales de chapa plegada de acero.



CUBIERTA DE LA SOMBRA Y EL VIENTO


La cubierta propuesta es una pieza continua que cubre el espacio de las naves superiores y repite con su forma el trazado longitudinal de la cubrición tradicional de Atarazanas. Esta piel de sección variable es como una topografía con agua y arbolado que incorpora un restaurante/mirador sobre la Catedral y contiene en su interior la instalación del edificio. El nuevo manto controlará la entrada de luz tamizada al espacio principal a través de perforaciones estratégicamente colocadas sobre su superficie. Este modo de cubrir recuerda las calles de Sevilla entoldadas durante el verano. El agua y los árboles proporcionarán reflejos y sombras, como si nos encontráramos en un jardín suspendido en el interior de la ciudad, y donde las líneas de convección de aire que ascienden desde los niveles más bajos, al entrar en contacto con los planos de agua de la cubierta, producirán un descenso de la temperatura.



DISPOSICIÓN LINEAL Y POR BANDAS DE LA NUEVA CUBIERTA


El trazado de la cubierta se realiza siguiendo las líneas de ocupación de las naves actuales de Atarazanas, de manera que cada línea va asociada a una banda de actividad / es.

FICHA TÉCNICA


Situación:

Reales Atarazanas de Sevilla


Fecha Proyecto:

Diciembre 2004


Directora General:

MARÍA DEL MAR VILLAFRANCA JIMÉNEZ


Coordinación General:

ÁNGEL MUÑOZ CADENAS

Jefe de Servicio de Gestión


Proyecto de arquitectura:

JUAN DOMINGO SANTOS

arquitecto


Colaboradores:

CARMEN MORENO ÁLVAREZ

MARTIN HOCHREIN

ELENA ARCHIDIACONO

arquitectos

MARGARITA MARTÍNEZ

JOUSEPH FARABY

ALFONSO NAVARRETE

DAVID ESCOLANO MARGARIT

AURELIO DORRONSORO

estudiantes de arquitectura


Promotor:

DIRECCIÓN GENERAL DE INSTITUCIONES DEL PATRIMONIO HISTÓRICO

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BIBLIOGRAFÍA


Juan Domingo Santos